En 1885, Antonio Anguizola de La Lastra bautizó la propiedad con el nombre de La Barqueta, por la palabra latina «barquin», que significa «el que viaja en barco», un nombre muy apropiado para una plantación por la que antes se navegaba en barco debido a sus humedales y a las riberas inundadas del río. Su hijo, Antonio Anguizola Palma, amplió la plantación en 1915, convirtiéndola en una de las mayores fincas ganaderas de Panamá y construyendo un embarcadero para el transporte de ganado a través de América.